 |
|
Arroz Negro |
La obra maestra
by J.S. de Montfort
Llegados a la esquina de la calle del Tigre, al escritor
llamado B. no le sorprendió ver el primero
de ellos. Tampoco se vio turbado sino
que se sintió muy tranquilo por la aparición
del segundo al superar la esquina de la calle de
la Paloma; pero sí le atacó un sentimiento de
urgencia al ver el tercer enano y su pelo rubio
pajizo en el chaflán de la calle Ferlandina con
Joaquín Costa.
B. siempre había pensado que las musas
debían ser lozanas mozas rubias y no enanos
que se escondían en las esquinas, pero no estaba
en condiciones de exigir, pues su mujer le había
urgido a que buscase un trabajo serio. Y su
gran obra, aquella que le consagraría y que le
había prometido a su mujer, seguía sin llegar.
Así que la noche siguiente, tras la cena,
para asegurarse, le dijo a su mujer que saldría
a tomar un café, según acostumbraba algunas
noches en las que se encontraba sin inspiración.
Se reencontró con la mayor naturalidad
con el enano rubio de la esquina de la calle del
Tigre. Se saludaron. En la siguiente esquina,
como supuso, seguía el segundo chico rubio.
Avanzó un gesto. El chico rubio le sonrió.
En el Lletraferit pidió un café y se quedó
obnubilado mirando por la cristalera. Las
ideas le bullían locamente. Sonia, la camarera,
le preguntó si se sentía bien. B. contestó: “Mejor
que nunca”.
Esa noche escribió en un delicioso arrebato
diez páginas. Y eso porque le obligó a parar el
puro agotamiento. Sucedió lo mismo el día siguiente
y el otro. Y el otro. Y el otro. B. no daba
crédito a lo que estaba sucediendo.
Tras algunos días de breves correcciones,
dio por finalizada la obra el viernes de la siguiente
semana. Estaba seguro de que era su
obra maestra.
Salieron a celebrarlo.
Al volver a casa quiso que su mujer saludase
a uno de sus benefactores amigos rubios.
Su mujer, por tres veces, le hubo de reprochar
que andaba borracho. Y que allí lo único
que había era una pared. Sobria y negra como
la mentira, dijo.
B., que sospechaba que su mujer no creía
que hubiese estado escribiendo, imprimió la
novela al día siguiente. La volvió a leer antes
de entregársela a su mujer. 278 páginas de
pura literatura, gritó. Mi obra maestra, mi obra
maestra, repetía en alto, para sí.
Por la tarde, cuando ella volvió del trabajo,
le dio un paquete con la novela impresa. Llevaba
por título “La vida sin sorpresas”.
Su mujer leyó sólo el título y se lo llevó a su
estudio.
A los pocos días B. recibió noticia de su editor.
Era conciso, el mail, decía: “Fabuloso B.
Genial, qué idea, pero qué idea, eres un genio,
sin ninguna duda, te quiero”.
En los siguientes meses B. no consiguió escribir
nada. Su mujer no hizo mención a la novela.
El adelanto de su editor hubo de sofocar la
tirantez. Su mujer sólo dijo: “Esperaré a ver la
obra publicada”.
B. se sentía agotado, confuso, nuevamente
dudaba de su talento. Salió a las calles del Raval,
para ver si sus pequeños amigos rubios aparecían, pero nada. Las verdaderas musas,
se dijo con pesar, al parecer sólo acceden una
vez, incluso siendo enanos rubios.
Cuando llegó el primer ejemplar de su novela
la volvió a leer con esa mezcla de entusiasmo
y miedo. La leyó del tirón. Se sintió aliviado. Sí,
una obra maestra, sin duda. Al mostrarle orgulloso
el ejemplar a su mujer, le sorprendió
que ésta pasase con estupefacción las páginas
y lo mirara aturdida, como exigiéndole “qué
broma es esta”.
Me ha encantado, en serio.... ‒dijo el primer
periodista que le entrevistó.
B. sonrió complacido.
Y dígame, ¿cómo se le ocurrió la idea de
publicar un libro con 278 páginas en blanco?
J. S. de Montfort (Valencia, 1977) es escritor y batería
de jazz, poeta y noctámbulo. Es también Licenciado
en Filología Inglesa por la UB y Diplomado en
Literatura Creativa por la Escuela TAI. Vive y escribe
en Barcelona.http://lasoledaddeldeseo.wordpress.com
Poemas
by Rocío Ovalle
PLANTAR UN ÁRBOL
Mañana
Me pasaré
Por el lugar
Que ocupé en tu mente
Cuando nos conocimos,
Y plantaré un árbol.
Así habrá algo vivo
Donde yacen
Nuestros sueños muertos.
ESTAR, ESTUVO
El ser del no ser. El no ser del sido.
El ser sin sentido. El que no siendo, es.
Ser el que no es. El ser fingido.
Estar perdido. El que perdiendo, sigue sin ser.
Copulando el verbo. No ir pero estar ido.
El que huye, poseído, pero sigue siendo quien
no es.
No siendo, ser. Estar sin estado.
Sin nunca haber estado. Y estando, sin querer.
Y así pasaron sus estancias: sin haber estado.
Y así cambió de estado, pero sin ser.
Como vino, sin vino y sin invitación,
se fue el torbellino sin haber sido,
revolviendo sin haber revuelto
heridas,
ni heridos.
DECLARACIÓN DE AMOR EN MI MENOR
Me duele la boca
De decirte que te quiero.
(y al día siguiente amanecí muerta)
PEQUEÑA BLANQUITA
A Azahara Cerezo
Como en un batir
de alas cansadas,
se retira el verso
repasando tus cadencias
sin que tú lo sepas.
Arranco hierba
en un acto de nerviosismo
que intento ocultar
como en un juego de niños.
Entre tú y yo, poesía.
Pero no tengo prisa,
ya volverá el verso
de donde salió
un día
de estos.
Preparo la maleta
y me voy
entre otras cosas
para no saberte cerca,
pequeña blanquita.
Pero entre tú y yo, poesía.
Es una paleta virgen,
Una canción que espera
Ser tocada.
Un bote que abrir,
Un tubo que oprimir.
Una sucesión de notas,
Verde, negro, rosa.
El agua que fluye
Y se detiene
En las prolongaciones de ti.
El agua que limpia.
La paleta confusa
Como una guitarra
Que espera ser afinada.
Alzar la voz
Entre olores químico.
Naranja, lila, rojo
Y un azul eléctrico
Con que desdibujar universos.
Palabras notas colores
Y un lienzo,
Siempre en proceso.
Eso es:
Ese lienzo.
Rocío Ovalle, 1986. Nacida en Bembibre, en la
comarca leonesa de El Bierzo, donde comienza su
carrera literaria. Se traslada a tierras celtas y
comienza sus estudios de periodismo en la
Universidad de Santiago de Compostela. Continua
sus estudios en Barcelona, obteniendo el Máster de
Radio Profesional (UPC). Desarrolla su carrera
como periodista en diferentes revistas nacionales y
en el periódico La Vanguardia, y como productora y
presentadora en varios programas radiofónicos.
Participa en varios recitales poéticos, entre ellos, la
Mostra d’Art de Dones (Barcelona). Actualmente
trabaja en el Departamento de Cultura de la
Universidad Autónoma de Barcelona.www.vdevenus.blogspot.com
|