BCN WEEK | Barcelona's Alternative Newsweekly
Vol 1, No 75 | May 14, 2009

Boomtown Cogs
Raúl Muniente Sariñena


La Cruz Verde
Anna Gurney


Voice Over
Simon Friel


Matar en Barcelona
Jordi Corominas i Julián


7 Segundos
Christian Schallert


Fem Pais
Núria Ferrer & Jordi Corominas i Julián


La Fatxa
Isolda Dosrius Déulafeu


La Cuina Guarra
Tiffany Carter


Chispa Ibérica
Judith Alarcón Bardera


Artist Testing
El Staff


Arroz Negro
El Públic

Hasta el cuarenta de mayo, no te quites el sayo

by Raúl Muniente Sariñena

GRIPE FUTBOLERA

Mientras las farmacéuticas hacen el agosto con el pánico a los mejicanos, en Barcelona se vive una auténtica fiebre futbolera. Por un lado, el RCD Espanyol, dado por muerto, no para de encadenar victorias que lo salvan del descenso, por el otro, el Barça se mantiene en la cresta de la ola tripletera. Además de manera insólita: sin ningún crack brasileñño. Si acordamos que la historia no es un fetiche y se revisa atendiendo a los últimos acontecimientos, observamos cómo el Barça de Laporta no se basa en sus fichajes (Van Bommel, Hleb, etcétera), sino en la labor de los antaño demonizados Joan Gaspart y Louis Van Gaal. El primero fichó a Iniesta y Messi, y el segundo los hizo debutar a tierna edad, así como entregó la manija del equipo a un jovencísimo Xavi y subió al primer equipo a un Puyol que era suplente en el Barça B de Juan de Ramos.

ELECCIONES EUROPEAS

La idea de Europa es una idea de Hitler que Estados Unidos recicló para su causa tras la 2ª Guerra Mundial. La pasividad soviética, encabezada por Molotov, permitió que se ejecutara el plan George Marshall, pasando una gran parte de las naciones europeas a convertirse en anticomunistas practicantes y defensoras del Imperio estadounidense. La verdad es que, aparte de eso, Europa es la potencial comunidad política menos uniforme del mundo. Con diferentes religiones, con guerras constantes en su historia, con maneras distintas de ver la vida. Todo esto, la gente lo sabe. De esta forma, durante estos días previos, asistiremos a los maquinistas de la moral políticos acusándonos de estar “poco implicados en Europa”. Nuestro lector, ese hastiado guiri nostálgico de la peseta, no votará, ya sabe que la Unión Europea no es sino una unión de mercaderes comandados por la burguesía alemana.

NO HAY VERANO SIN GRILLO, NI HORTERA SIN AMARILLO

Decía Walter Benjamín que uno sabe a ciencia cierta si asiste a una oleada de nazismo en cuanto se empieza a armonizar la vida pública. En Barcelona contemplamos con alarma esa tendencia. Recordemos que este año el Tour de Francia – sí sí, he dicho Francia – pasará por Barcelona. El alcalde Jordi Hereu, en la línea del Ajuntament de Barcelona de aplicarle ornamento a todo, comentó días atrás: “Queremos que una ola acompañe a los ciclistas por la ciudad para que el color amarillo del Tour de Francia se vaya expresando y moviendo gracias a los ciudadanos de Barcelona”. Para conseguir este efecto, el Ayuntamiento repartirá cartulinas a todos aquellos aficionados que se acerquen a ver la carrera. Así estamos. Uno se imagina un futuro en el cual el Ajuntament saca una ordenanza que obliga a la gente a salir a la calle a cuatro patas, mientras que la prensa debate si de cara a dicha postura es más cómodo llevar falda o pantalón.

EL CASTELLANO, ARRINCONADO EN CATALUÑA

El año pasado el castellano adelantó al inglés en el total de hablantes en el planeta. Sin embargo, si en algo coincidían Zapatero y Rajoy en el debate electoral televisivo era en aumentar las horas del inglés. Por otro lado, tanto en el País Vasco como en Catalunya cada vez se da más la espalda a todos esos millones de hablantes en castellano en pos de las lenguas maternas inoperantes. Los motivos. Están claros. El imperio anglosajón depredador dominante ha impuesto una serie de leyendas negras sobre otros Imperios que le pudieran hacer sombra, como el soviético o el español. Ya sabemos que el Imperio Español era increíble en comparación con los métodos coloniales capitalistas de Estados Unidos: no se permitía dejar dinero con intereses, se ponían bibliotecas y universidades, etcétera. Es por eso mismo por lo que, en torno a una ideología protestante matapobres, parece más noble que nuestros hijos vayan a estudiar a Heidelberg o Harvard para acabar trabajando de directivos de una multinacional estadounidense, mientras que no parece problemático olvidar el castellano y con él a 500 millones de trabajadores de tradición guerrera. Ese es el auténtico leitmotiv de cargarse la tercera hora de castellano: convertir el planeta en una horda de naciones incomunicadas impotentes ante la burguesía capitalista anglosajona.

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