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OTRA VISIÓN DEL ESCÁNDALO DEL PALAU DE LA MÚSICA
Veamos. Por lo visto el señor Felix Millet extravió
2 millones de euros entre el 2003 y el
2004. A cualquiera de nosotros ese dinero
nos parecerá mucho y por tanto el señor
Millet nos parecerá un hombre muy malo.
Pero estamos hablando de otras esferas. En
esos dos años, el Palau de la Música gastó
20 millones de euros en 300 conciertos. Por
lo visto damos por hecho que esos 20 millones
de euros son de todos nosotros. Pues
no es así. Gran parte del dinero extraviado
por Millet pertenecía a hipotéticos contactos
o amigos suyos de la burguesía catalana.
Es más, el propio señor Millet fue el encargado
de montar todo el pitote del Palau
allá por el año 1990, convirtiéndolo en un
anfiteatro musical de referencia en lugar de
quedarse en obsoleto museo como tantos
otros. Así pues, desde aquí, nuestra lectura
del suceso es inversa. Lo que nos parece
realmente malvado es este mundillo endogámico
burgués de conciertillos, esos 10
millones de euros anuales (80.000 euros
por concierto). Mientras tanto, como no sabemos
qué es lo que ha hecho el señor Millet
con esos 2 millones de euros, no podemos
decir nada. Si los dedicó a una causa noble,
no descartamos que se trate de un héroe y,
a estas alturas, un mártir. Cosa que evidentemente
no podrán ser todos los reaccionarios
presidentes de estas asociaciones burguesas
culturales catalanas, limpios y
honestos.
ABAJO EL MINIESTADI
Ya se ha llegado al acuerdo entre el Barça y el
Ayuntamiento para derribar el Miniestadi.
Con la oposición de Iniciativa/Els Verds y
PP, se montará el particular pelotazo de
Laporta, ése émulo de Florentino Pérez. Se
ha previsto edificar 1600 pisos donde ahora
está el estadio de los jóvenes deportistas de
la cantera culé, los cuales irán a jugar a
Montcada. CIU aderezó el pacto con un
plan para erradicar la prostitución de la
zona. El alcalde, pese a la oposición de los
ecologistas, ha celebrado la creación de un
ecobarrio, dado que se pondrán zonas
verdes. Los vecinos de Les Corts, completamente
en desacuerdo, prometen guerra
cuando comiencen las obras.
LAPORTA Y SUS AMIGUETES
Mientras tira el templo de la cantera azulgrana,
el presidente del Barça, Laporta, se
dedica a actividades como encabezar la
manifestación “Somos una nación. ¡Queremos
un Estado propio!” del 11 de septiembre.
El señor Laporta, resumiendo, no es sino el
mismísimo diablo al servicio del imperialismo
depredador yankee. Enumeremos.
Primero, propuesto a cónsul de la colonia
USA antirrusa de Georgia. Segundo, firmante
de un contrato con la multinacional
norteamericana UNICEF para evitar pagar
impuestos en España. Tercero, escoltado
por una mafia albano-kosovar y fundador
de una Peña Barcelonista de Kosovo. Recordemos
que Kosovo es una nación inventada
por USA para más independencia de su
mayor base militar en toda Europa, situada
allí mismo. Algo así debe desear para Catalunya,
unirse al carro del capital estadounidense
con el correspondiente peaje del eje
franco-alemán, más conocido como la Europa
Maragallista. Junto a él, encabezaron la
marcha el tal Matthew Tree, un inglés que
se enamoró de una catalana de Vic y se hizo
independentista, y, lo más vergonzoso de
todo, el argentino Diego Arcos, presidente
del subvencionado por la Generalitat Casal
Argentí de Barcelona y creador nada más y
nada menos que del ArgenCat. Desde esta
columna, como no somos maniqueos, reconocemos
las buenas intenciones de estos
manifestantes a la hora de manifestarse, intenciones
que parten de su decadente
oportunismo individualista, que no es sino
sinónimo de su ignorancia. Con la España
despedazada, que ellos defienden, la dependencia
de la OTAN se eternizará, a diferencia
de lo que ocurriría con una mayor relación
con Iberoamérica.
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